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domingo, 13 de septiembre de 2015

Great North Run (editado por el migrant Paco)

¡Qué decir de la GNR! Es quizás el evento deportivo más importante del Noreste the Inglaterra. Todo un lujo en el que participan campeones mundiales y continentales en diferentes categorías del medio fondo / fondo (5.000, 10.000, marathon, ...). Una de las figuras que nunca se pierde esta carrera es el somalí nacionalizado británico Mohammed Farah, orgullo nacional.

Hay muchas cosas que impresionan de este día: las historias de superación de la gente, el impulso que supone a causas nobles como la lucha contra el cáncer, exclusión social, enfermedades sin cura o simplemente el homenaje a seres queridos, la muchedumbre de más de 50.000 personas reunidas en una de las arterias que cruzan el corazón del toon, los famosos Red Arrows sobrevolando el Tyne Bridge con sus estelas de humo de los colores de la Union Jack, el reto de una media maratón para los que no tenemos condición atlética... la lista no tiene fin...

Personalmente, 2012 fue mi primer año y en el que hice la carrera en mis mejores condiciones físicas (por lo tanto hice mi mejor marca en 2h25') ...claro que pesaba unos 25 kilos menos que ahora y había tenido mucho tiempo de entrenar. Curiosamente fue de los peores años en lo meteorológico. Una temperatura fresca (fresh) como dirían aquí de unos 11/12 Celsius o un frío de coj.... para alguien del Sur de Europa. Por supuesto, la lluvia nos acompañó durante todo el camino, pero no hay dolor en un día así.

En 2013, las horas de entrenamiento cayeron en picado y por lo tanto el rendimiento en carrera también. Creo que este fue el año de uno de mis momentos más humillantes cuando un tipo con un disfraz de dinosaurio de 2.5 metros de alto y que casi no podía separar los pies para correr me adelantó a mitad de recorrido. Ha habido otros momentos similares, como ver que vas más lento que octogenarios y octogenarias obesos/as. Mi único consuelo en esos momentos es pensar que han tenido mucho más tiempo que yo para entrenar. No llovió durante la carrera, pero a la llegada a South Shields un aguacero nos caló de pies a cabeza.

En 2014 corrí con resaca, con lo cual bastante hice con acabar. Ese año el tiempo acompañó, con una temperatura más amable aunque poco importa cuando desde el metro uno estás deseando que acabe la pesadilla.

En 2015 y especialmente en 2016 hice un par de carreras decentes recuperando la buena forma y las sensaciones. Hay que tener en cuenta que normalmente sólo he conseguido completar un par de entrenamientos de más de 15 km. antes de la carrera, con lo cual esos últimos 6 kilómetros se hacen eternos. El hecho de correr rodeado de gente y en un ambiente festivo lo hace más llevadero. Eso no quita que psicológicamente, para mí al menos, los km. entre el 7 y el 10 en primer lugar, y el 18 y el 20 se hagan durísimos. Las causas: el cansancio acumulado y la distancia a meta en el primer caso y llevar al límite tu cuerpo (calambres incluidos) junto con el hecho de no tener asegurado el poder llegar a meta en el segundo.

En 2017, vuelta a la miseria física, pero un año muy especial porque a mi habitual compañero de andazas y culpable de que haga esta locura todos los años, Stephen, se unió mi actual pareja, Mariluz, quien repitió también en 2018 haciéndolo increiblemente bien, demostrando una dureza mental y física encomiables. 

Por supuesto también destacar la participación de María Figueira estos dos años contribuyendo a la causa de Action Language para ayudar a personas en situaciones de exclusión y solicitantes de asilo político en esta zona. Sin tener que matarse a entrenar ha conseguido completarlas con soltura, algo que no me extraña dado el tipín y la genética de atleta que tiene.

Para finalizar, decir que para mí supone esa motivación para mantenerme sano y en forma y que todavía me emociono como la primera vez que la hice, ya sea escuchando el 'Going home' de Mark Knoffler en la línea de salida, viendo en las pantallas gigantes la imagen de Mo Farah saludando antes de tomar la salida en la misma carrera que tu participas (partimos en desventaja porque, debido al gentío presente, solemos cruzar la línea de salida unos 25 minutos después de que Mo ya haya salido y en ese tiempo él suele completar la mitad de la prueba) o simplemente disfrutando de la compañía de Mariluz, Stephen, María... y el ánimo de resto de migrants ya sea viendo la salida en TV, enviando mensajes a través de grupos de Whatsapp/RR.SS. o acompañándonos en la salida/encontrándonos/ofreciendo ayuda logística en la llegada como Gonzalo Varela o Ale Diaz (Aple) quién sufrió de lo lindo en 2015 para llegar a South Shields debido al colapso del metro y de nuestro amigo Damián Álvarez que le acompañaba y del que afortunadamente se recuperó rápidamente ...las altas temperaturas nos pasaron factura a todos.

Mención aparte merecen los transportes en ese día. Ni que decir tiene que colapsan al no poder absorver tal demanda. Hay que tener en cuenta que South Shields cuenta con una población de unos 75.000 habitantes según Wikipedia que casi se triplica en un día teniendo en cuenta no sólo a los corredores pero también a familiares, amigos y miembros de la organización.

Por todo ello, quizás la mejor decisión que tomamos el año pasado fue dejar el coche en South Shields la noche anterior, volver con Gonzalo a Newcastle y tomar la ruta del Tyne Tunnel después de la carrera para evitar la cola de 2h para tomar el Ferry a North Shields y andar 20' hacia Tyne & Wear Metro para finalmente llegar a Newcastle.

Total, que podría extenderme y escribir una trilogía o incluso una saga como está tan de moda últimamente en el cine pero no quiero aburrir más al personal con batallitas. ¡Espero que os haya gustado!

sábado, 1 de noviembre de 2014

Excursiones y viajes (V): Newcastle (Tynemouth)

Una de las excursiones que más me gusta hacer es ir a la desembocadura del río Tyne (Tynemouth):



En la zona residencial que hay antes de la playa suele haber bastante ambiente por los pubs y restaurantes, pero también hay mucha gente paseando, ciclistas y niños jugando. También hay algunas tiendecitas, donde llama la atención la iglesia reconvertida en mini centro comercial.

Exterior e interior de iglesia reconvertida en Tynemouth.

El paseo marítimo es largo y es perfecto para ir en bici, aunque ir caminando también es muy entretenido porque se puede bajar a la arena y correr para evitar las olas en algunas partes donde el mar llega hasta el mismo muro.

Camino por la playa cuando baja y sube la marea, respectivamente. Al fondo, el faro de Whitley Bay.

Obviamente, dado que se trata del Mar del Norte y suele hacer mucho viento, se recomienda ir abrigado.

Con estas temperaturas entran unas ganas tremendas de bañarse...

Aunque ya se sabe que los norteños son gente recia y puedes llegar a ver hasta niños en el agua:

Noviembre de 2014 y sí: hay niños bañándose en la playa mientras yo hago la foto con abrigo y bufanda.


En lo más alto de la última colina de Tynemouth hay un monasterio en ruinas con un cementerio que se puede visitar. Las vistas deben ser muy bonitas, pero como también lo son desde cualquier sitio de la zona nunca he llegado a entrar.

Monasterio y cementerio en Tynemouth.


También hay un faro al final de un espolón de piedra desde donde se puede observar cómo el río confluye con el mar:

Distintas fotografías tomadas en la zona de Tynemouth.


Algo muy típico en Reino Unido son los bancos con dedicatorias a seres queridos fallecidos. Por lo que he visto en parques, centro de ciudades y sitios como éste junto al mar, los anglosajones quizás ven como algo más natural que nosotros el tema de la muerte. Personalmente, me parece que es un acierto, porque al tiempo que se muestra respeto no deja de ser un elemento más de la ciudad, de la vida. Los bancos en concreto suelen decorarse con flores y normalmente se encuentran en ubicaciones desde las que hay muy buenas vistas. 



Además, en la parada de metro de Tynemouth se organiza un mercadillo cada domingo en el que sobre todo hay artículos de segunda mano, música y algunos puestos de comida.

Mercado de Tynemouth.




domingo, 5 de octubre de 2014

Excursiones y viajes (II): Newcastle (Quayside)

Grey Street es la calle que comienza en Monument y baja en una cuesta pronunciada hacia el río Tyne:



Salvando las distancias, me recuerda al Paseo de la Estación de Jaén: parte del centro, es una de las calles más grandes y está en cuesta (bueno, en Jaén casi todo está en cuesta).

Bajando hacia el río se pueden ver edificios de piedra muy bonitos, los restaurantes más famosillos y algunos pubs.

Teatro real (Theatre Royal) en Grey Street; cúpula de The Botanist y Monument de fondo.

Una vez en el quayside se puede contemplar la vista más típica de Newcastle: el río Tyne, el puente homónimo (Tyne bridge), el puente del Milenio (Millennium bridge), la sala de conciertos The Sage y el museo de arte contemporáneo BALTIC.

Millennium Bridge, the Sage y Tyne Bridge desde el quayside.

The Sage fue diseñado por Sir Norman Foster y he de decir que es más bonito por fuera. Por otra parte, el puente del milenio se inclina 45º para permitir el paso de embarcaciones (en su web aparecen los horarios).

Museo de arte contemporáneo BALTIC.

El museo de arte contemporáneo es... eso; arte contemporáneo. Personalmente lo que más me gusta de él es la tienda de regalos y las vistas que hay desde un mirador que hay en la penúltima planta:

Vistas desde el mirador del BALTIC.

Desde el puente Tyne se pueden ver un par de puentes más antiguos en la dirección opuesta el puente del milenio:

Otros puentes visibles desde el puente Tyne.