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sábado, 1 de noviembre de 2014

Excursiones y viajes (IV): Durham

Durham es una pequeña y bonita localidad a unos diez minutos en tren desde la estación central de Newcastle.



Como está muy cerca, he ido ya varias veces para pasar una tarde cuando viene alguna visita, por ejemplo.

Catedral de Durham.

La parte más turística se puede visitar en un par de horas, pero lo suyo es pasear tranquilamente, visitar el interior de la catedral, que es bastante imponente, entrar en el mercado, tomarse un café y/o una pinta...

Al lado de la catedral hay una biblioteca (creo que de libre acceso) y es que Durham es una ciudad universitaria y se nota porque hay mucha vida. Justo enfrente de la catedral se encuentra el castillo, que es ahora una residencia universitaria.

Castillo de Durham, actualmente residencia universitaria.

Para poder acceder al castillo hay que reservar con algo de antelación en la agencia de turismo situada en la cuesta que lleva a la catedral y al castillo. La entrada no es muy cara y se organizan grupos reducidos con guía. Sin entrada sólo se puede ver la parte exterior de la foto anterior.

En la plaza del mercado suele congregarse la gente. Suele haber puestos o bien alguna actividad, como el mini compendio de artistas callejeros procedentes del festival Fringe:

Actuación de artistas callejeros en la plaza del mercado de Durham.

El condado de Tyne and Wear comprende las ciudades de Newcastle y Durham, y viene delimitado por los estuarios de estos ríos. Uno de los puentes de Durham sobre el río Wear que conduce al centro tiene unas vistas muy bonitas de la catedral y, en general, suele haber bastantes restaurantes, cafeterías y demás alrededor de todos los puentes.

Puente sobre el río Wear.

En noviembre se celebra el Festival de la Luz (Lumiere Durham Light Festival) que merece la pena visitar. Cuando tenga la oportunidad de ir colgaré una entrada sobre este festival.

miércoles, 1 de octubre de 2014

¡Volando voy!

Justo cuando cogí el autobús al aeropuerto se puso a llover en Málaga. Han sido 14 años en la ciudad, es normal que se le escapara una lagrimita.

Medio kilómetro de caminata con las maletas y ya estaba en la cola de facturación. Una de las encargadas del check-in de EasyJet está loca: habla a voces, canta, charla con los guiris en inglés, les da besos a los niños... demasiado entusiasmo. Luego la típica cola para pasar el control de seguridad, atravesar el duty free (estratégicamente situado en el camino a la puerta de embarque) y a esperar.

Desde que me puse al final de la cola para embarcar (que no entiendo para qué corre tanto la gente si el asiento está ya asignado) hasta que me senté me dio tiempo a comprobar mis documentos, comerme el bocadillo y la manzana que compré, llamar por teléfono para despedirme, mandar whatsapps, leer el correo, repasar mentalmente lo que hacer cuando llegara a Newcastle y aburrirme. Lentísimo todo.

Ahora viene la cagada: me compré el móvil hace un par de meses y desde entonces no lo había apagado; pensé en poner el modo avión, pero como soy un tío legal, decidí apagarlo. Justo después de que se apagara me di cuenta de que no me acordaba del PIN.

Durante el viaje me venían a la mente posibles números de PIN: primer intento, fallo, apago el móvil; segundo intento, fallo; tercero... no me la juego. Recuerdo que en la web de Pepephone sale el PUK, así que ya lo arreglaría en el hotel. Lo malo es que no iba a poder avisar de que había llegado a no ser que lo hiciera al estilo de los 90 como acabé haciendo: buscar una cabina y llamar. En el aeropuerto de Newcastle había un Starbucks, así que pensé que habría internet, pero no. Por lo menos sirvió para tener monedas que echar en la cabina.

Poquita gente por las calles de Newcastle.

No tenía manos para hacer fotos en el trayecto en tren al centro de Newcastle, pero lo primero que vi cuando miré por la ventana era mucho verde y ovejas. Lo que sí fotografié fue lo que fui viendo de camino al pub donde quedé con mis compañeros de curro españoles que ya estaban instalados en la ciudad.

Cross House.

No parece una ciudad muy grande y no tiene mucho atractivo turístico, pero no es fea, tiene su encanto.

St. Mary´s Cathedral.

El pub en el que quedamos para cenar (menú hamburguesa + Foster´s) se llama The Union Rooms y está ubicado en un edificio muy bonito que parece un palacete. Sólo hice una foto de la entrada:

Entrada a The Union Rooms.

En otra ocasión colgaré más fotos de éste y otros pubs.