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miércoles, 1 de octubre de 2014

¡Volando voy!

Justo cuando cogí el autobús al aeropuerto se puso a llover en Málaga. Han sido 14 años en la ciudad, es normal que se le escapara una lagrimita.

Medio kilómetro de caminata con las maletas y ya estaba en la cola de facturación. Una de las encargadas del check-in de EasyJet está loca: habla a voces, canta, charla con los guiris en inglés, les da besos a los niños... demasiado entusiasmo. Luego la típica cola para pasar el control de seguridad, atravesar el duty free (estratégicamente situado en el camino a la puerta de embarque) y a esperar.

Desde que me puse al final de la cola para embarcar (que no entiendo para qué corre tanto la gente si el asiento está ya asignado) hasta que me senté me dio tiempo a comprobar mis documentos, comerme el bocadillo y la manzana que compré, llamar por teléfono para despedirme, mandar whatsapps, leer el correo, repasar mentalmente lo que hacer cuando llegara a Newcastle y aburrirme. Lentísimo todo.

Ahora viene la cagada: me compré el móvil hace un par de meses y desde entonces no lo había apagado; pensé en poner el modo avión, pero como soy un tío legal, decidí apagarlo. Justo después de que se apagara me di cuenta de que no me acordaba del PIN.

Durante el viaje me venían a la mente posibles números de PIN: primer intento, fallo, apago el móvil; segundo intento, fallo; tercero... no me la juego. Recuerdo que en la web de Pepephone sale el PUK, así que ya lo arreglaría en el hotel. Lo malo es que no iba a poder avisar de que había llegado a no ser que lo hiciera al estilo de los 90 como acabé haciendo: buscar una cabina y llamar. En el aeropuerto de Newcastle había un Starbucks, así que pensé que habría internet, pero no. Por lo menos sirvió para tener monedas que echar en la cabina.

Poquita gente por las calles de Newcastle.

No tenía manos para hacer fotos en el trayecto en tren al centro de Newcastle, pero lo primero que vi cuando miré por la ventana era mucho verde y ovejas. Lo que sí fotografié fue lo que fui viendo de camino al pub donde quedé con mis compañeros de curro españoles que ya estaban instalados en la ciudad.

Cross House.

No parece una ciudad muy grande y no tiene mucho atractivo turístico, pero no es fea, tiene su encanto.

St. Mary´s Cathedral.

El pub en el que quedamos para cenar (menú hamburguesa + Foster´s) se llama The Union Rooms y está ubicado en un edificio muy bonito que parece un palacete. Sólo hice una foto de la entrada:

Entrada a The Union Rooms.

En otra ocasión colgaré más fotos de éste y otros pubs.



Preparativos

Tuve el tiempo justo para tramitar toda la documentación, despedirme y preparar el viaje. Fue todo muy repentino y la verdad es que mis jefes del curro tampoco estaban por la labor (les he tomado la matrícula para futuro post).

Instalé una aplicación en el móvil para dar de alta tareas, controlar el estado, marcar las finalizadas, etc. Soy muy de hacer listas (heredado de mi madre) y para no llevar la "chuleta" a todas partes pensé en usar esta app de la que me habían hablado. La de cosas que tenía que hacer, madre mía.

Listado de tareas en la aplicación.

Hay que tener en cuenta que en cinco días iba a condensar la baja laboral, despedidas, tramización de documentación, mudanza... El estrés y las emociones me cansaban más que el esfuerzo físico en sí, que no fue poco.

Es curioso cómo coincidió que pude ver a muchos amigos de Jaén, Jimena, Madrid y Málaga antes de volar rumbo al Reino Unido. A algunos ni les hablé de la posibilidad de irme, porque en ese momento más bien me decantaba por quedarme, y tampoco quería estar todo el día con el tema en la boca.

Alquilé un trastero para dejar cosas del piso de alquiler y me llamó la atención lo modernizado que está el tema, sobre todo por la forma de abrir la puerta principal: el número de móvil del cliente se registra en el sistema y con una llamada al teléfono del trastero la puerta se abre. Igual es una tecnología muy desfasada, pero a mí por lo menos me pareció que era la leche.

Por cierto, la aplicación me dejó de funcionar el último día; muy oportuno Sr. Murphy.

Hasta pronto, España

A ver, que pasan los días y no escribo nada...

Playa de la Misericordia. Último día de playa antes de marcharme de Málaga.

En dos semanas he pasado de estar trabajando en jornada de verano, a 30º C y con pisito enfrente de la playa a pasarme 12 horas en una oficina de las afueras de Newcastle, a 10º y de okupa en casa de un amigo.

No ha sido una decisión fácil, sobre todo porque me he alejado (más todavía) de mi novia; también de mi familia y amigos. Encima he dejado un trabajo estable, con perspectivas de mejora y buenos compañeros.

Así dicho, no parece muy inteligente el cambio, la verdad. Probablemente siga sin tener mucho sentido después de explicarlo, pero aún así lo voy a intentar.

Sin entrar en detalles (que esto no es un diario) resumiré diciendo que en Málaga no tenía lo que necesitaba. Lo busqué, lo rebusqué, indagué, confié, esperé... y desesperé. Tengo ya una edad, ni viejo ni muy joven, en la que o tomas decisiones o te conformas. No digo que sea mejor arriesgarse, pero es lo que he hecho.

En otra ocasión (si se tercia) relataré cuál fue el transcurso de los acontecimientos que me trajeron hasta aquí, Newcastle upon Tyne. Al menos ya he superado el bloqueo de la "hoja" en blanco y estoy cumpliendo con lo de escribir el blog...

Sirva éste como mi primer post de mi vida y andanzas en Newcastle, mi nueva casa.
"Viviendo (en) Newcastle".