viernes, 3 de octubre de 2014

Trabajo (I): mi oficina (desde fuera)

La empresa para la que trabajo en Newcastle se encuentra en el parque de oficinas más grande del Reino Unido, llamado Cobalt Park, y aunque es cierto que es bastante grande, hay muchos edificios vacíos.

Para llegar al trabajo solemos ir en taxi o en autobús. También se puede coger un metro y luego andar unos 15 minutos o ir en bici (para los valientes). Lo de ir en taxi no es una "pijada", es que unos compis lo tienen por contrato y nos hacen el favor de recogernos. En cuanto al autobús, he de decir que se trata de un servicio privado un poco carete: 2£ el viaje sencillo (single), 3,60£ para el día completo (day saver) o 12,5£ el bono semanal.

Cobalt Clipper

Se trata del típico autobús inglés de dos plantas y está equipado con wifi y enchufes para cargadores y cables USB.

Enchufe en los autobuses que van a Cobalt Park.
El trayecto que realizamos incluye unas 20 paradas de las aproximadamente 35 de las que consta todo el recorrido de la línea. Da la casualidad de que la parada de autobús en la que nos bajamos es "Santander", la única parada en español, que debe su nombre al edificio de oficinas del susodicho banco:

El itinerario de cada día en bus: Newcastle - Santander.

Por cierto, el edificio del Santander (justo enfrente del nuestro) es bastante bonito.

Oficinas del Santander en Cobalt Park.
Y por fin hemos llegado a la oficina; pero antes de entrar a echar un vistazo aprovecharé para colgar otros posts que tengo pendientes y así podemos dedicarle una segunda parte como se merece.


Fish and chips

Ésta promete ser una saga: cosas que sólo he visto por aquí arriba, o bien que son típicas de la zona o simplemente me han llamado la atención.

Como no podía ser menos, empezaremos con el plato típico por excelencia en las islas: fish and chips:

Fish and chips para llevar.

Parece ser una tradición en mi oficina que los viernes se vaya a comprar fish & chips a Quayside (pronunciado "kiisaid" ¿?). La verdad es que no está cerca de la oficina, pero algunos aprovechan y compran el pescado para casa ya que es una zona con muchas pescaderías:

Pescadería en Quayside.

Aparcamos el coche al lado de una cafetería que se llama "Aroma", un tanto irónico el nombre teniendo en cuenta la peste a pescado de los contenedores de basura.

El local para comprar tenía bastantes cosas, pero me atrevería a decir que todo era frito. El típico que se compra aquí es el de bacalao.

Tienda de fish and chips en Quayside.

Como aquí no tienen cultura gastronómica alguna, atención a la guarrería que les mola: los trozos de rebozado que quedan en el aceite y que se pegan a la sartén los van guardando ¡porque hay gente que los pide! "Butter" o "buttery" creo que lo llaman, y se lo echan por encima del pescado rebozado y las patatas para que le dé más gustillo a salado...

Enjoy your meal!

La verdad es que está un poco soso porque la sal se la echas luego tú a tu gusto. También se echa una especie de vinagre que es muy suave. La cajita llena bastante y la verdad es que en dos semanas que he seguido la tradición creo que ya he tenido suficiente.

miércoles, 1 de octubre de 2014

¡Volando voy!

Justo cuando cogí el autobús al aeropuerto se puso a llover en Málaga. Han sido 14 años en la ciudad, es normal que se le escapara una lagrimita.

Medio kilómetro de caminata con las maletas y ya estaba en la cola de facturación. Una de las encargadas del check-in de EasyJet está loca: habla a voces, canta, charla con los guiris en inglés, les da besos a los niños... demasiado entusiasmo. Luego la típica cola para pasar el control de seguridad, atravesar el duty free (estratégicamente situado en el camino a la puerta de embarque) y a esperar.

Desde que me puse al final de la cola para embarcar (que no entiendo para qué corre tanto la gente si el asiento está ya asignado) hasta que me senté me dio tiempo a comprobar mis documentos, comerme el bocadillo y la manzana que compré, llamar por teléfono para despedirme, mandar whatsapps, leer el correo, repasar mentalmente lo que hacer cuando llegara a Newcastle y aburrirme. Lentísimo todo.

Ahora viene la cagada: me compré el móvil hace un par de meses y desde entonces no lo había apagado; pensé en poner el modo avión, pero como soy un tío legal, decidí apagarlo. Justo después de que se apagara me di cuenta de que no me acordaba del PIN.

Durante el viaje me venían a la mente posibles números de PIN: primer intento, fallo, apago el móvil; segundo intento, fallo; tercero... no me la juego. Recuerdo que en la web de Pepephone sale el PUK, así que ya lo arreglaría en el hotel. Lo malo es que no iba a poder avisar de que había llegado a no ser que lo hiciera al estilo de los 90 como acabé haciendo: buscar una cabina y llamar. En el aeropuerto de Newcastle había un Starbucks, así que pensé que habría internet, pero no. Por lo menos sirvió para tener monedas que echar en la cabina.

Poquita gente por las calles de Newcastle.

No tenía manos para hacer fotos en el trayecto en tren al centro de Newcastle, pero lo primero que vi cuando miré por la ventana era mucho verde y ovejas. Lo que sí fotografié fue lo que fui viendo de camino al pub donde quedé con mis compañeros de curro españoles que ya estaban instalados en la ciudad.

Cross House.

No parece una ciudad muy grande y no tiene mucho atractivo turístico, pero no es fea, tiene su encanto.

St. Mary´s Cathedral.

El pub en el que quedamos para cenar (menú hamburguesa + Foster´s) se llama The Union Rooms y está ubicado en un edificio muy bonito que parece un palacete. Sólo hice una foto de la entrada:

Entrada a The Union Rooms.

En otra ocasión colgaré más fotos de éste y otros pubs.